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miércoles, 20 de febrero de 2013

...Mientras la lluvia fuera cae a cántaros.

Tal y como podemos leer en la Wikipedia 
Las cuatro estaciones es el título de un libro de cuatro conciertos para violín y orquesta (La primavera, El verano, El otoño y El invierno) del compositor italiano Antonio Vivaldi, incluido en Il cimento dell'armonia e dell'inventione, Op. 8. Se trata de una obra descriptiva o programática que evoca, a través de elementos de lenguaje musical, distintos aspectos de las estaciones del año.
Cada uno de ellos consta a su vez de tres movimientos, RÁPIDO-LENTO-RÁPIDO, según el gusto italiano.
Pues bien, como práctica musical del Barroco les propuse a los alumnos de 1º de Bachillerato abordar la interpretación del 2º movimiento del 4º concierto, original en fa menor, Op.8, RV 297, L'inverno.
Para ello nos servimos de la adaptación de mi admirado Massimo Penessi. Os la incrusto aquí abajo para mayor comodidad, pero os recomiendo muy encarecidamente que la leáis en su contexto, en la fantástica entrada que sobre el Invierno de Vivaldi hace en su muy recomendable blog Educación Musical.



Queríamos hacer una interpretación lo más historicista posible, pero teníamos dos pequeños problemas: nos faltaba un violín solista y una orquesta de cuerdas.
No todo puede ser, a cambio en este grupo tenemos la suerte de contar con una flautista cuasiprofesional, Cristina y con un pianista-clavecinista igualmente preparado, Jorge. Así pues ya teníamos las partes fundamentales de la textura de la melodía acompañada barroca, linea melódica y bajo continuo.
Nos faltaba el relleno (ripieno), los arpegios y acordes que van en medio y que en esta obra resultan imprescindibles para simular las gotas de lluvia que una orquesta de cuerdas solventaría con un pizzicato. Para ello contamos con una bateria de metalófonos, xilófonos y carillones y músicos tan preparados como Paula, Lorena, Sara, Patricia, Danae, Dani, Aitor y Samuel. No les gustan los vídeos  así que les propuse grabar el sonido y subirlo a Soundcloud. Este es el fantástico resultado. Atentos al final. Un prodigio barroco.



Pues eso, como escribía el Prete Rosso en el manuscrito de esta bellísima obra:
Pasar junto al fuego los días tranquilos y contentos mientras la lluvia fuera cae a cántaros

sábado, 25 de febrero de 2012

El bajo continuo ¿una moda pasajera?

El Bajo Continuo, fue tan importante durante los siglos XVII y XVIII que algunos historiadores se refieren al Barroco como la época del Bajo Continuo. No hay aria, recitativo, coro, concerto, sonata en la que no se oiga esta textura que, os recuerdo consiste en una melodía grave + acordes o arpegios
El bajo continuo puede ser realizado por un instrumento solo, siempre que sea polifónico (clave, órgano) o por varios instrumentos,  uno grave que haga la  melodía del bajo (violoncello, viola da gamba, fagot...) y otro como el arpa o el laúd, que haga los acordes, arpegios o ripieno. 
De la parte del bajo continuo el compositor solo escribía la melodía del bajo y unos números o cifras (por eso a veces al bajo continuo se le llama bajo cifrado). En el ejemplo de abajo podéis ver la parte del bajo cifrado (la que lleva clave de Fa) que pone Violone e Cembalo, es decir violonchelo y clave. Está claro que el chelo hace las notas que están escritas, pero ¿qué hace el clave? Muy fácil, interpreta las cifras como acordes o arpegios tomando la nota escrita como la fundamental del acorde y el número le sirve para sacar la otra u otras notas del acorde. Por ejemplo, la primera cifra que vemos es un 6 debajo de Si bemol, quiere decir que el clave tiene que tocar también una sexta por encima, es decir sol

A.Corelli: Allemanda del Trio sonata en Re menor op. 2 nº 2

Esto es un aspecto muy interesante del bajo continuo ya que permitía al interprete un alto grado de improvisación y variación. Una misma obra tocada por distintos interpretes sonaba siempre distinta ya que la cifra podía ser interpretada de forma personal: arpegiada, en acordes, con notas de relleno, en octavas distintas, y por supuesto con distintos instrumentos.
Mirad estos dos ejemplos de una misma obra, Si dolce è el tormento de Monteverdi que hemos tocado en clase. Son la misma y son distintas. Monteverdi solo escribio la melodia de la voz y la del bajo, lo demás lo ponen los intérpretes.  Esa es la grandeza del bajo continuo.





Y todo esto empezó a desaparecer a partir de la segunda mitad del siglo XVIII, a medida que se fue afianzando el estilo galante que luego sería conocido como clasicismo donde la textura de la melodía acompañada sustituyó a la del bajo continuo. 
Pero, escuchad esto, ¿oís ese bajo eléctrico y ese piano acompañando a la voz? Esto es de ahora, se llama JAZZ y de algún modo, aunque en puridad no se le pueda considerar como tal, sigue utilizando la textura del bajo continuo.




 Y un vídeo curioso, esto es un basso ostinato, es decir un bajo continuo que repite un patrón melódico insistentemente ¿a que no adivináis cual de los 5 músicos lo hace? ¿Y la parte de los acordes?